Las consecuencias psicológicas del azote en la infancia

En España, a lo largo de las últimas décadas, se ha observado un cambio significativo en la forma en que los padres ejercen la disciplina. De la representación antigua de un padre persiguiendo a su hijo con un ceño fruncido y una zapatilla, hasta la promulgación de leyes que prohíben cualquier forma de castigo físico. Esta evolución ha tenido un impacto en la relación entre padres e hijos y en la forma en que se manifiestan las emociones y las conductas.

Descubre cómo ha cambiado la disciplina paterna en España

La Representación Antigua de la Disciplina

Hace un par de décadas, en los tebeos, era común ver a un padre con el ceño fruncido y la zapatilla en la mano persiguiendo a su hijo tras cometer una travesura. La escena terminaba siempre con un sonoro cachete y una frase de reproche. Estas imágenes reflejaban una época en la que los azotes se aceptaban como algo normal, sin generar debate. Sin embargo, en 2007, se modificó la Ley 54/2007, eliminando la referencia que permitía a los padres y tutores "corregir razonable y moderadamente" a los niños. Más recientemente, en 2021, se promulgó la Ley de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia, que reafirma la prohibición de cualquier forma de agresión contra los menores.

Esta evolución demuestra cómo la sociedad está cambiando su perspectiva sobre la disciplina paterna y la importancia de proteger a los niños de cualquier forma de violencia.

Motivos de los Padres que Recurren al Cachete

A pesar de las regulaciones actuales, algunos progenitores aún reconocen recurrir a un cachete como un método práctico para resolver conflictos y poner límites. El psicólogo Luis Guillén Plaza explica que los padres que recurren al cachete lo hacen debido a factores de frustración, impulsividad y la sensación de no contar con herramientas eficaces para corregir la conducta de sus hijos.

Es común que repitan patrones de comportamiento que ellos mismos vivieron, un fenómeno conocido como ciclo generacional de violencia. Esto demuestra la importancia de trabajar en la educación y la formación de los padres para que puedan encontrar formas más efectivas de disciplinar a sus hijos.

Los Efectos Psicológicos del Cachete

Los efectos psicológicos del cachete pueden ser profundos y duraderos. A corto plazo, el niño puede experimentar miedo y ansiedad, lo que afecta a su desarrollo emocional y a su capacidad para confiar en sus cuidadores. A largo plazo, esto puede traducirse en problemas de autoestima, agresividad y dificultades para gestionar emociones.

Guillén advierte que cada acto de violencia tiene un efecto acumulativo en el desarrollo psicológico del niño y que estos episodios pueden deteriorar las relaciones familiares a largo plazo. Es importante que los padres se den cuenta de la importancia de encontrar formas más saludables de disciplinar a sus hijos.

La Tendencia a la Violencia Verbal

González destaca que, a pesar de que los bofetones parecen menos aceptados socialmente, se han reemplazado por formas de violencia verbal. Se ha puesto de moda hablar con los niños utilizando chantajes emocionales y abusando de su superioridad intelectual. Esto no es una forma efectiva de disciplinar a los niños y puede tener un impacto negativo en su desarrollo.

Además, la tendencia de renombrar los castigos como consecuencias no es una forma justificada de controlar el comportamiento de los niños. Debemos encontrar formas más saludables de disciplinar a nuestros hijos sin recurrir a la violencia.

La Importancia de Dar Más Tiempo a las Familias

El pediatra Carlos González explica que una buena relación entre padres e hijos se consigue dando más tiempo a las familias para compartir tiempo juntos. Esto es importante para construir vínculos más fuertes y sanos entre los miembros de la familia.

Al dar más tiempo a las familias, podemos ayudar a los padres a encontrar formas más efectivas de disciplinar a sus hijos y a los niños a desarrollar una sensación de seguridad y confianza en sus padres.