




El equipo del Bilbao Basket ha logrado clasificarse para los cuartos de final de la FIBA Europe Cup, manteniendo una trayectoria sin manchas con doce victorias consecutivas. Este rendimiento excepcional se suma a la victoria que obtuvo al final de la temporada anterior. Ahora, el objetivo principal es asegurar el liderato del grupo para obtener ventajas en las fases posteriores. El próximo partido contra Cholet será crucial, ya que los bilbaínos tienen siete puntos de ventaja y jugarán en Francia. Mientras tanto, equipos como Le Portel y Sassari ya están fuera de competencia, lo que permite a Bilbao centrarse en su preparación para los siguientes desafíos.
La reciente victoria del Bilbao Basket frente al Dinamo Sassari fue un encuentro más bien rutinario, donde ambos equipos mostraron dificultades en el tiro exterior, especialmente desde la línea de triples. Los jugadores dirigidos por Markovic, quien es conocido en la ACB tanto como jugador como entrenador, presentaron un equipo mermado debido a varias ausencias importantes. Sin embargo, esto permitió a jóvenes como Vasselli ganar minutos de juego. En contraste, el Bilbao Basket pudo contar con una plantilla completa, incluyendo la inclusión de Silverio, quien hizo su debut oficial con el equipo.
El partido comenzó con una ventaja inicial para el Bilbao Basket, que rápidamente estableció un marcador de 12-4 gracias a una defensa sólida y un ataque eficiente. A medida que avanzaba el primer cuarto, el ritmo del juego fluctuó, con parciales alternantes que reflejaban la intensidad cambiante de ambos equipos. Un momento destacado fue el tapón de Sylla a Vincini, aunque este último tuvo que retirarse del partido tras torcerse el tobillo. Otro aspecto notorio fue la actuación de Silverio, quien demostró habilidades ofensivas y defensivas prometedoras, aunque aún necesita adaptarse completamente al estilo de juego del equipo.
Ponsarnau, el entrenador del Bilbao Basket, aprovechó el partido para realizar pruebas tácticas y dar minutos a jugadores menos habituales. La rotación se vio afectada por la lesión de Sylla, lo que llevó a Rabaseda a asumir roles adicionales y a Rahkman a actuar brevemente como base. El Sassari, por su parte, luchó con errores constantes, especialmente en tiros exteriores, lo que contribuyó a la victoria final del Bilbao Basket por 77-60. Esta victoria no solo consolidó la posición del equipo en la competición, sino que también le permitió experimentar con nuevas estrategias y jugadores.
Con esta victoria, el Bilbao Basket continúa su camino hacia los cuartos de final, donde enfrentará rivales como Zaragoza o Tofas Bursa. Ponsarnau enfatizó la importancia de mantener el liderato del grupo para obtener ventajas en las semifinales. A pesar de algunos momentos complicados durante el partido, el equipo demostró resiliencia y adaptabilidad, lo que augura bien para los desafíos futuros en la competición europea.
