



El Barcelona necesitaba una victoria como esta, frente a un rival de la talla del Panathinaikos y en el momento actual. Un partido que no solo reafirmó su confianza, sino que también demostró un compromiso inquebrantable con los aficionados. Los azulgranas lograron imponerse gracias a una defensa férrea, celebrando cada robo de balón y cada canasta anotada. Este triunfo recordó a los tiempos dorados del club, cuando los éxitos eran habituales en las competiciones europeas. La figura destacada fue Jabari Parker, quien lideró al equipo en el tercer cuarto con una actuación excepcional, respaldado por un Brizuela sobresaliente en ataque. El Barça neutralizó uno de los ataques más potentes de la Euroliga, que había promediado casi 100 puntos en sus últimos cinco partidos.
El encuentro comenzó con un ritmo frenético, sorprendiendo al Barça inicialmente. Los griegos tomaron ventaja con un parcial de 0-6, aprovechando la presencia de aficionados locales en el Palau Blaugrana. Sin embargo, los azulgranas se recuperaron rápidamente, encontrando en Fall un jugador clave bajo los aros. Parker igualó el marcador con acciones decisivas, pero Panathinaikos consiguió mantener una ligera ventaja al final del primer período. En el segundo cuarto, los catalanes empezaron a dominar, especialmente gracias a la energía de Brizuela y la efectividad de Metu. Aunque el Panathinaikos mejoró su defensa, no estuvo preciso desde el perímetro, lo que favoreció a los locales.
Tras el descanso, el Barça mostró una actitud renovada en defensa. Punter, aunque desacertado en el tiro, colaboró con intensidad defensiva. Parker volvió a brillar, anotando diez puntos seguidos y liderando una racha que emocionó a los aficionados. Brizuela contribuyó con un triple crucial, mientras que la conexión entre los jugadores se fortalecía. Por primera vez en mucho tiempo, el equipo sintió que nada era imposible y la afición respondió con entusiasmo.
En el último período, el Barça mantuvo el control del juego. A pesar de algunos intercambios ajustados, Parker y Brizuela aseguraron que el equipo siempre estuviera por delante. Aunque los griegos se acercaron a cinco puntos en el último minuto, la victoria nunca estuvo en peligro. Esta noche, el Barça no solo ganó un partido, sino que revivió la magia que alguna vez hizo de este equipo un referente indiscutible en Europa. La victoria sirvió para reafirmar la fe en el presente y el futuro del conjunto azulgrana.
