



En un giro estratégico que prioriza la experiencia de usuario y la seguridad vial, el fabricante automotriz Volkswagen ha decidido reincorporar los controles y botones físicos en sus futuros modelos. Esta significativa modificación en el diseño de los habitáculos, que afectará inicialmente a las revisiones de los modelos ID.4 e ID.3, responde a la retroalimentación de conductores y especialistas que señalaron la falta de practicidad y la distracción que suponían las interfaces exclusivamente táctiles. La marca busca, con esta medida, restablecer la funcionalidad y la intuición en la interacción con el vehículo, combinando la innovación tecnológica con la ergonomía clásica.
La controversia en torno a las pantallas táctiles en los automóviles ha sido un tema recurrente en la industria en los últimos años. Volkswagen, al igual que muchos otros fabricantes, adoptó ampliamente estos sistemas, en parte influenciado por la tendencia iniciada por empresas como Tesla, que integraron grandes pantallas centrales como elemento principal de control. Sin embargo, esta adopción masiva llevó a una creciente insatisfacción entre los usuarios. Las quejas se centraron en la dificultad de operar funciones básicas, como el ajuste del volumen o la climatización, sin desviar la atención de la carretera, lo que comprometía la seguridad. Particularmente criticados fueron los controles deslizantes, que carecían de la precisión y respuesta háptica necesarias para una interacción rápida y sin miradas.
Kai Grünitz, responsable de desarrollo en Volkswagen, ha sido una figura clave en este replanteamiento, admitiendo públicamente las deficiencias de los sistemas puramente táctiles. Su visión se centra en la recuperación de elementos probados y eficientes, como la clásica perilla de volumen, que permite una manipulación intuitiva sin requerir la visión del conductor. Esta aproximación refleja una madurez en el diseño automotriz, donde la tecnología debe servir a la funcionalidad y no viceversa. La idea no es eliminar por completo las pantallas, sino integrarlas de manera más sensata, reservando los controles esenciales para botones y perillas físicas, mientras que las funciones secundarias permanecen accesibles a través de las interfaces digitales. Un ejemplo de esta nueva filosofía ya se vislumbró en el concept car ID.2all presentado en 2023, que combinaba pantallas con controles físicos en el salpicadero.
Este viraje en el diseño de interiores de Volkswagen, con la recuperación de los mandos tradicionales, representa un reconocimiento de la importancia de la usabilidad y la seguridad al volante. La marca se distancia de la tendencia de digitalización excesiva para ofrecer una experiencia de conducción más segura y menos frustrante. Los primeros modelos en reflejar esta renovación serán las próximas versiones del ID.4 y el ID.3, marcando un hito en la evolución del diseño interior de los vehículos modernos.
