



El Unicaja demostró su fortaleza y capacidad de recuperación al imponerse con claridad en el encuentro copero, superando al Joventut Badalona. A pesar de las dificultades iniciales, los malagueños lograron consolidar una ventaja significativa en la segunda mitad, gracias a su versatilidad y eficacia en todas las facetas del juego. La intensidad defensiva, el control del rebote y un notable repertorio de pases precisos fueron claves para alcanzar los 58 puntos en la segunda parte, lo que llevó al equipo a sellar su clasificación con un marcador final de 100-83. Kendrick Perry y Osetkowski destacaron como figuras determinantes, mientras que Kameron Taylor y Tyson Pérez también brillaron con gran nivel.
La estrategia de Ibon Navarro resultó efectiva, especialmente en la reanudación del partido. El entrenador supo aprovechar los recursos disponibles para neutralizar cualquier intento de remontada del rival. En el tercer cuarto, el Unicaja recuperó el ritmo perdido, aprovechando los errores del adversario y corriendo hacia la canasta con mayor frecuencia. Este tramo decisivo terminó por desequilibrar la balanza a favor de los locales, quienes no dieron opciones a un Joventut que luchó pero no pudo contener la avalancha ofensiva. La hinchada malagueña celebró con entusiasmo cada jugada exitosa, confiando plenamente en el plan trazado por su técnico.
Esta victoria refuerza la posición del Unicaja como uno de los equipos más competitivos del torneo. La capacidad de adaptarse a diferentes situaciones durante el partido y mantener un alto nivel de juego colectivo son factores que auguran bien para el futuro cercano. Además, esta clasificación marca un hito importante para el club, que vuelve a las semifinales después de un año de ausencia. El camino hacia el éxito está claro: trabajo en equipo, disciplina táctica y confianza mutua serán fundamentales para seguir avanzando en la competición.
