






El talento individual puede marcar la diferencia en partidos decisivos. El Unicaja lo demostró con creces ante Manisa Basket, donde el desempeño estelar de Kameron Taylor transformó una batalla reñida en un triunfo crucial. Desde el inicio, ambos equipos mostraron su mejor versión, pero fue el equipo español quien logró imponerse gracias a la dirección maestra de su jugador estadounidense.
En el desarrollo del encuentro, el dominio alternó entre ambos conjuntos. Aunque los turcos sorprendieron con un ataque fluido liderado por jugadores como Chiozza y Lual-Acuil, el Unicaja encontró respuestas oportunos en momentos clave. Kendrick Perry y Tillie contribuyeron significativamente al impulso inicial del equipo malagueño, pero fue la actuación completa de Taylor la que marcó la pauta en el tercer cuarto. Su capacidad para anotar desde distintas posiciones y distribuir el balón permitió recuperar el control cuando más se necesitaba.
La perseverancia y la determinación llevaron al Unicaja a asegurar su clasificación para los cuartos de final de la Basketball Champions League (BCL). Más allá de los números impresionantes de Taylor, este partido refleja cómo el trabajo en equipo y la resiliencia pueden superar las adversidades. En un deporte tan competitivo como el baloncesto, cada jugada cuenta, y esta victoria subraya la importancia de mantener la concentración hasta el último segundo. Este resultado no solo asegura un lugar destacado en la competición, sino que también refuerza el espíritu ganador del equipo.
