En la novela negra de Delphine DeVigan, se observa cómo el entorno de las redes sociales puede influir en la formación del niño. Los niños están constantemente expuestos a una amplia variedad de imágenes y mensajes, lo que puede afectar su percepción del mundo y sus valores. Algunos niños pueden sentirse presionados para conformarse a ciertos estándares o para mostrar un aspecto perfecto de sí mismos en línea.
Además, la constante comparación con otros niños en las redes sociales puede generar inseguridades y ansiedad en los niños. Ellos ven constantemente lo que otros están haciendo y pueden sentirse como si no fueran suficientes o no estuvieran cumpliendo con las expectativas.
Los padres de estos niños han defendido que están protegidos y que disfrutan de los beneficios de una vida con juguetes siempre nuevos y vacaciones de ensueño. Sin embargo, es importante examinar cómo se garantiza efectivamente esa protección. ¿Están los padres monitoreando adecuadamente lo que los niños están haciendo en las redes sociales? ¿Están tomando medidas para evitar que los niños se expongan a contenido inapropiado?
Además, los beneficios mencionados, como los juguetes nuevos y las vacaciones de ensueño, pueden ser relativos. Los niños pueden llegar a depender demasiado de estas cosas y perder el contacto real con la vida. Es importante encontrar un equilibrio entre la tecnología y la vida real.
Algunos de estos niños, ya mayores, cuentan una historia diferente. Hablan de la imposibilidad de escapar de la mirada de las redes sociales y de la presión constante que les han causado. Han visto cómo sus vidas han sido objeto de análisis y juicio públicamente, lo que les ha generado un sentimiento de vulnerabilidad.
Además, han descubierto que las experiencias en las redes sociales no siempre coinciden con la realidad. Han visto cómo se pueden manipular las imágenes y las historias, y han aprendido a ser más críticos al momento de interpretar lo que ven en línea.