




En la capital mexicana, las medidas ambientales se han vuelto indispensables debido a la creciente contaminación atmosférica. Una de ellas es el programa "Hoy No Circula", diseñado por la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) para reducir los niveles de emisiones tóxicas. Este sistema obliga a ciertos vehículos a permanecer estacionados según un calendario basado en hologramas y números de placa. Durante los sábados, las reglas cambian ligeramente, afectando específicamente a algunos grupos de automotores. A continuación, se explica cómo funcionan estas restricciones, cuáles son las excepciones y qué ocurre si se incumplen.
Este programa opera dentro de las 16 alcaldías de la Ciudad de México y varios municipios colindantes como Atizapán de Zaragoza, Coacalco de Berriozábal, Cuautitlán, entre otros. Las normativas establecen que durante los días laborables y sábados, ciertos vehículos no pueden circular dependiendo de su categoría. Sin embargo, las limitaciones del fin de semana presentan características únicas que deben ser cuidadosamente observadas para evitar multas.
Los sábados, el cumplimiento del programa se centra principalmente en tres categorías: autos que pueden circular sin restricción, aquellos que tienen prohibido hacerlo todos los sábados y los que alternan semanas. Para estos últimos, el calendario dicta quiénes descansan cada fin de semana. Por ejemplo, en el primer sábado de cualquier mes, los vehículos con holograma 1 y placas terminadas en número impar deben quedarse en casa. En cambio, en la segunda semana, corresponde a los números pares. Esta rotación asegura una distribución equitativa de las restricciones.
Afortunadamente, existen excepciones a estas reglas. Los vehículos eléctricos, híbridos o impulsados por gas natural están exentos debido a su menor impacto ambiental. También quedan fuera de esta regulación los autos equipados con placas especiales para personas con discapacidad, así como aquellos dedicados al transporte público, escolar o servicios de emergencia. Estas exclusiones buscan minimizar el impacto en actividades esenciales.
Quienes infrinjan estas disposiciones enfrentarán sanciones financieras considerables. La multa oscila entre 20 y 30 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), lo que equivale aproximadamente a 1,924.40 pesos hasta 2,886.60 pesos. Este monto refleja la importancia que tiene para las autoridades garantizar el cumplimiento del programa y promover un entorno urbano más saludable.
Es crucial mantenerse informado sobre las regulaciones vigentes para evitar inconvenientes legales y contribuir activamente a mejorar la calidad del aire en la región metropolitana. Conocer las especificaciones del programa permite planificar mejor los desplazamientos y optar por alternativas de transporte menos contaminantes cuando sea necesario.
