




La transición hacia una economía circular se ha consolidado como un pilar fundamental para el desarrollo empresarial. Empresas de todos los tamaños, desde emergentes startups de biomateriales hasta consolidadas cadenas hoteleras, están adoptando este modelo, no solo por su impacto ambiental positivo, sino como una vía estratégica para innovar y competir eficazmente. En un mercado global cada vez más regulado y con presiones crecientes sobre los costes, la circularidad emerge como la clave para un crecimiento inteligente y sostenible. La visión compartida en el reciente encuentro Impulsa Circular Meeting 2025 enfatizó que la colaboración y el rediseño de los modelos de negocio desde su concepción son esenciales para generar valor y asegurar la prosperidad a largo plazo.
Transformando la Industria: Una Visión Detallada de la Economía Circular en Acción
Durante el destacado evento Impulsa Circular Meeting 2025, celebrado en las elegantes instalaciones de The St. Regis Mardavall Mallorca Resort, expertos y líderes empresariales coincidieron en que la economía circular trasciende la mera sostenibilidad ambiental para convertirse en un elemento central del replanteamiento empresarial. El encuentro, organizado por Impulsa Balears, reunió a un panel de \"frontrunners\" que discutieron cómo la circularidad debe integrarse en el núcleo de cualquier modelo de negocio exitoso. Gloria Fluxá, vicepresidenta y CSO de Grupo Iberostar, subrayó la importancia de tener una visión holística que contemple el destino, priorice a las personas y considere toda la cadena de valor, siempre asegurando la comodidad y satisfacción del cliente. Luis Cilimingras, socio y director general de Ideo, resaltó el rol crucial del diseño, señalando que el 80% de los problemas de sostenibilidad se originan en el diseño, lo que lo convierte en una herramienta poderosa para forjar un modelo circular que promueva la prosperidad y la calidad de vida.
Un ejemplo inspirador de este enfoque es Notpla, una empresa de envases biodegradables. Lucía Romo, su Senior Business Development Manager, explicó cómo la naturaleza misma ofrece soluciones, inspirándose en la cáscara de naranja para crear envases a base de algas que son comestibles o compostables, demostrando que el diseño consciente desde el inicio puede generar soluciones innovadoras. La colaboración emerge como un catalizador indispensable para el impacto positivo. Gloria Fluxá destacó que la unión de los sectores público y privado acelera los procesos y maximiza el retorno. Iberostar, con su equipo 3R, ha logrado reducir significativamente los residuos enviados a vertederos e incluso utiliza inteligencia artificial para minimizar el desperdicio alimentario. Su programa Hotel Lab, una plataforma de innovación abierta con 29 empresas tecnológicas, ha dado frutos como Brian, un sistema de control climático basado en IA que optimiza la experiencia del cliente mientras reduce el consumo energético. La rentabilidad de la circularidad, a menudo cuestionada, fue defendida por Cilimingras, quien argumentó que, si bien no es un proyecto filantrópico, es una estrategia clave para reducir costes y crear nuevas líneas de negocio. Iberostar ha validado esta idea, recuperando inversiones en sostenibilidad en menos de un año en América y en menos de cuatro en Europa. Los panelistas enviaron un mensaje claro a las empresas: la transformación debe ser conjunta. Fluxá resaltó que más del 70% de las emisiones del sector turístico son de alcance 3, lo que requiere un esfuerzo colaborativo. Romo insistió en la importancia de que cada empresa, grande o pequeña, cuestione sus materiales, residuos y cadenas de suministro, ya que las soluciones ya existen. Cilimingras concluyó instando a revalorizar los recursos y las materias primas, viendo en Baleares y España una oportunidad única para rediseñar el modelo turístico y convertirse en un referente internacional de prosperidad sin agotar los recursos naturales.
Este enfoque integral hacia la economía circular, desde el diseño hasta la colaboración intersectorial, no solo impulsa la sostenibilidad, sino que también abre nuevas avenidas de rentabilidad y competitividad. Es un recordatorio poderoso de que las inversiones en prácticas responsables son, en última instancia, inversiones en el futuro de las empresas y del planeta.
