La Comisión Europea Prohíbe la Caza de Lobos en España por su Estado Desfavorable

El recuento más reciente de la población de lobos en España, indica que existen 333 manadas de lobos, lo que se traduce en un total de entre 1.300 y 1.600 ejemplares. Esta cifra representa un aumento del 12% en comparación con el censo anterior, realizado hace más de una década. A pesar de este crecimiento, el Ministerio para la Transición Ecológica señala que el número actual de manadas está lejos de las 500 que los expertos consideran necesarias para garantizar la diversidad genética y la supervivencia a largo plazo de la especie en la península ibérica.

La viabilidad de la población lobuna en la península requiere la adición de aproximadamente 100 manadas adicionales, considerando las 60 existentes en Portugal. En este contexto, la Comisión Europea, a través de la comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall, ha respondido a las inquietudes planteadas por formaciones políticas como Podemos y Alianza Verde. Roswall ha sido categórica al afirmar que la caza de lobos no puede ser autorizada si el estado de conservación de la especie es \"desfavorable-inadecuado\", una situación que se aplica a España. Además, ha recalcado la obligación de los estados miembros de adherirse al principio de precaución ante la incertidumbre científica, citando una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que prohíbe la caza de especies protegidas bajo estas condiciones. Esta directriz impacta directamente a regiones como Cantabria, donde aún se permiten batidas contra el lobo, y advierte sobre posibles infracciones de la Ley estatal de Patrimonio Natural y Biodiversidad, así como implicaciones penales según el Código Penal español por la caza ilegal de especies protegidas.

En este escenario, se ha instado públicamente a las autoridades de Cantabria a suspender cualquier actividad cinegética o de control letal sobre el lobo, garantizando la transparencia en las instrucciones a los agentes de medio ambiente. La protección del lobo ibérico es fundamental para el equilibrio ecológico y no debe ser objeto de intereses políticos o sectoriales. La ciencia y la normativa europea respaldan la protección de esta especie, desmitificando la percepción de que el lobo representa una amenaza y reafirmando su estatus de especie protegida. La defensa de la biodiversidad y el cumplimiento de las normativas de conservación son cruciales para el bienestar de nuestros ecosistemas y la reputación de las naciones ante las instituciones internacionales.