




En los anales del baloncesto español, el Movistar Estudiantes fue un equipo que supo brillar con luz propia. Durante décadas, este club compitió a la altura de los mejores equipos del país y logró conquistar títulos memorables. Uno de esos momentos mágicos se produjo hace 25 años, cuando el conjunto estudiantil venció en la Copa del Rey celebrada en Vitoria. Este triunfo no solo marcó un hito para el equipo, sino que también dejó una huella imborrable en la historia del baloncesto nacional.
La Copa del Rey de 2000 significó un punto culminante para el Movistar Estudiantes, un club que había sabido mantenerse entre los grandes del baloncesto español durante varias décadas. En aquel entonces, el equipo estaba liderado por jugadores emblemáticos como Alfonso Reyes y Nacho Azofra, quienes recordaron con nostalgia y orgullo aquellos días dorados. La victoria en Vitoria fue más que un simple título; fue el reconocimiento a años de esfuerzo y dedicación.
El camino hacia la final no fue fácil. Los colegiales tuvieron que enfrentarse a rivales de primer nivel, comenzando con el Baskonia en cuartos de final, seguido del Caja San Fernando en semifinales. Ambos partidos fueron intensos y demostraron la fortaleza del equipo dirigido por Pepu Hernández. El estilo de juego rápido y defensivamente sólido permitió a los estudiantiles superar obstáculos considerables. En la gran final, el rival era nada menos que el líder de la ACB, el Valencia Basket. Sin embargo, el Movistar Estudiantes no se amedrentó y logró imponerse con un juego colectivo impresionante.
Alfonso Reyes destacó como el máximo exponente del equipo, llevándose el premio al MVP del torneo. Su hermano Felipe, aún joven pero ya mostrando su valía, también jugó un papel crucial. Reyes recuerda con cariño cómo su rendimiento en la final fue excepcional, anotando 26 puntos y liderando al equipo hacia la victoria. La química entre los jugadores y la dirección acertada de Pepu Hernández fueron factores determinantes para el éxito.
Aunque han pasado 25 años desde aquella gesta, los protagonistas siguen reflexionando sobre el impacto que tuvo ese triunfo. Para ellos, ganar la Copa del Rey siempre ha sido especial, especialmente considerando el nivel de competencia. Hoy, tanto Reyes como Azofra lamentan que el panorama del baloncesto español haya cambiado, con menos presencia de jugadores nacionales en las canchas. Sin embargo, aquel momento en Vitoria sigue siendo un recordatorio de lo que puede lograrse con talento, trabajo y unidad.
