




En medio del océano Índico, la isla de Ithaafushi se destaca como el destino exclusivo por excelencia en las Maldivas. Con una extensión superior a los 32,000 metros cuadrados, alberga el lujoso resort Waldorf Astoria, que puede recibir hasta a 24 huéspedes. En colaboración con Hedley Studios, este resort ofrece una experiencia única: conducir un réplica eléctrica en miniatura del icónico Ferrari 250 Testa Rossa, conocido como Testa Rossa J. Este vehículo, diseñado para promover la sostenibilidad y la innovación, estará disponible durante un año en la isla.
Un Destino Exclusivo con Sabor Italiano
Ubicada en el corazón de las Maldivas, Ithaafushi es famosa no solo por su tamaño considerable, sino también por ser hogar del Waldorf Astoria, un refugio ultralujoso donde los visitantes pueden disfrutar de experiencias únicas. Una de ellas incluye pilotear el Testa Rossa J, un automóvil eléctrico inspirado en el legendario Ferrari 250 Testa Rossa. Este modelo, reproducido al 75% del original, mide apenas 3.1 metros de largo y está equipado con tecnología avanzada que le permite recorrer aproximadamente 90 kilómetros con una sola carga. Solo se fabricaron 299 unidades, lo que aumenta aún más su exclusividad.
Conducir este vehículo no solo representa una oportunidad para los amantes de los autos clásicos, sino también un paso hacia la preservación ambiental, tal como destacó TJ Joulak, director general del resort. Su diseño completamente eléctrico refleja el compromiso del establecimiento con la protección del medio ambiente y la conservación de la belleza natural de esta isla paradisíaca.
El precio por noche en este exclusivo paraíso inicia en $54,455 pesos, consolidándose como uno de los destinos vacacionales más caros del mundo.
Desde la perspectiva de un periodista, este caso ejemplifica cómo el lujo puede convivir armoniosamente con la sostenibilidad. La incorporación del Testa Rossa J no solo añade un valor estético e histórico al resort, sino que también demuestra que incluso en los rincones más exclusivos del planeta, es posible adoptar prácticas responsables que beneficien tanto a los huéspedes como al entorno natural. Este ejemplo invita a otros centros turísticos a considerar soluciones similares que equilibren el confort con la preservación del medio ambiente.
