
En una emisión reciente del programa "Salvemos una Vida", se destacó la relevancia de la figura paterna dentro del entorno familiar. Con la conducción de Mary Liz Escalante y la participación de la psicóloga Zendy Prado Garibay, este espacio abrió un diálogo sobre cómo la presencia responsable y amorosa de un padre impacta positivamente el crecimiento emocional e integral de sus hijos. Transmitido tanto por radio como por Facebook, esta edición honró a todos aquellos padres que desempeñan su rol con dedicación y compromiso.
Prado Garibay, con más de tres décadas de experiencia trabajando con niños, adolescentes y familias, explicó que la influencia paterna trasciende lo evidente. Su participación activa no solo moldea la identidad personal del niño o niña, sino que también contribuye al fortalecimiento de la autoestima y a la seguridad emocional. Además, resaltó que un padre presente actúa como un modelo conductual clave. A través de acciones cotidianas como resolver conflictos, gestionar emociones o interactuar con otros miembros familiares, enseña sin palabras importantes lecciones sobre relaciones interpersonales y valores.
La especialista profundizó en cómo las expectativas futuras de los niños respecto a vínculos afectivos dependen en gran medida de estos ejemplos paternos. En el ámbito académico, la implicación de un padre en actividades escolares genera confianza y respaldo en el menor, reforzando su sentido de valía propia. Sin embargo, cuando existe ausencia física o emocional, los efectos pueden ser devastadores. Los niños enfrentan retos como inseguridades, ansiedad y dificultades para formar relaciones saludables.
Por último, se subrayó que la familia constituye el primer entorno donde se aprende sobre vida y relaciones humanas. Dentro de este contexto, el papel del padre es insustituible. Ya sea mediante una crianza consciente, ofreciendo un ejemplo ético o simplemente brindando atención genuina, deja huellas imborrables en quienes lo rodean.
Este programa reveló cómo una figura paterna bien definida puede transformar positivamente el futuro de los hijos, marcando diferencias significativas en su desarrollo personal y social.
