



Un desacuerdo entre residentes de un fraccionamiento y familias que acuden a un centro terapéutico en Guadalupe ha generado tensiones significativas. Los habitantes de la colonia Contry La Silla noveno sector cerraron el acceso vehicular al lugar, afectando a cientos de familias que buscan atención integral para niños con autismo. Este conflicto, calificado como una forma de discriminación por los afectados, ha llevado a manifestaciones pacíficas frente al acceso principal del fraccionamiento. Las partes involucradas esperan llegar a un acuerdo que resuelva las diferencias sin comprometer los derechos de los menores.
Este lunes marcó un punto de inflexión cuando los vecinos decidieron prohibir el paso de automóviles hacia el centro terapéutico Arena ABP. Fundado hace trece años, este espacio ofrece servicios especializados para niños con autismo. Sin embargo, los residentes argumentan que los vehículos de las familias han causado problemas en el área, incluidos robos recientes que atribuyen sin evidencia a los visitantes. En respuesta, los padres tuvieron que estacionarse fuera del fraccionamiento y caminar varios cientos de metros bajo condiciones climáticas adversas.
La situación provocó indignación entre las familias afectadas, quienes destacan que esta medida impacta directamente en la calidad de vida de sus hijos. Karla Valdez, directora de Desarrollo Institucional del centro, señaló que más de 125 familias enfrentaron complicaciones ese día. “Niños que no toleran bien el calor comenzaron a presentar reacciones negativas debido a la exposición prolongada”, expresó Valdez.
Otras voces también se hicieron escuchar, como la de Edith Hernández, abuela de uno de los menores. Denunció que la institución existía antes que las restricciones impuestas por los vecinos y criticó la falta de empatía mostrada. Erik Omar Hernández, padre de familia, subrayó que lo único que solicitan es consideración ante una situación ya difícil para ellos.
El alcalde de Guadalupe, Héctor García, intervino personalmente para mediar entre ambas partes. Durante su visita, aseguró buscar un arreglo que preserve tanto la seguridad del fraccionamiento como el derecho de los menores a recibir atención adecuada. Se espera que en breve se alcance una solución equilibrada.
Las familias reiteran que no buscan privilegios especiales, sino un trato justo y humano. A pesar de los desafíos diarios que enfrentan al cuidar a un niño con autismo, ahora deben soportar además estas barreras adicionales. El caso pone de relieve la necesidad de fomentar la comprensión mutua en comunidades donde conviven diversos grupos sociales.
