Según este experto, caminar en ayunas ofrece numerosos beneficios respaldados por la ciencia. Los estudios han demostrado que realizar ejercicio en ayunas favorece la oxidación de grasas, ya que el cuerpo, al tener bajos niveles de glucógeno, se ve obligado a recurrir más a las reservas lipídicas como fuente de energía. Esto puede ser muy útil para quienes buscan optimizar la quema de grasas, especialmente durante épocas de excesos culinarios como la Navidad.
Además, caminar en ayunas puede mejorar la sensibilidad a la insulina, un marcador clave para la salud metabólica, y promover una mayor eficiencia en el uso de energía por parte del cuerpo. También es una estrategia complementaria para quienes practican el ayuno intermitente, potenciando sus efectos sobre la regulación hormonal y el metabolismo.
La elección de caminar en ayunas o después de comer depende de los objetivos individuales. Caminar en ayunas activa el metabolismo de las grasas como fuente principal de energía, mientras que caminar después de comer tiende a utilizar la glucosa de los alimentos recién ingeridos. Esto puede ser útil para reducir los picos de azúcar en sangre tras comidas copiosas.
Asimismo, caminar tras una comida proporciona una mayor disponibilidad de energía, lo que permite realizar caminatas más largas o intensas sin el riesgo de fatiga rápida. Por el contrario, las caminatas en ayunas suelen ser más adecuadas para actividades ligeras o moderadas.
Aunque los beneficios de caminar en ayunas son significativos, también hay riesgos que considerar. Realizar ejercicio en ayunas puede aumentar el riesgo de hipoglucemia, especialmente en personas no acostumbradas a esta práctica. Esto puede manifestarse en forma de mareos, debilidad o fatiga, situaciones que pueden poner en riesgo la seguridad de la persona.
Otro riesgo es el catabolismo muscular, que ocurre cuando el cuerpo utiliza las reservas de proteína muscular para obtener energía. Esto es más probable en actividades de mayor intensidad y en personas que no consumen suficientes nutrientes durante el día.
Como mencionábamos al principio, existen varios mitos sobre caminar en ayunas. Uno de los más comunes es que caminar en ayunas quema más grasa corporal que cualquier otro ejercicio. Sin embargo, aunque aumenta la oxidación de grasas durante la actividad, no garantiza una mayor pérdida de grasa a largo plazo si el balance calórico no es negativo.
Otro mito es que es peligroso para todos realizar ejercicio en ayunas. En personas sanas y bien adaptadas, caminar en ayunas es seguro y puede ser beneficioso. También se cree que esta práctica provoca pérdida muscular significativa, pero esto solo ocurre en entrenamientos intensos prolongados y con falta de nutrientes adecuados.
Si decides probar caminar en ayunas, aquí tienes algunas recomendaciones clave. Comienza con caminatas cortas de 20-30 minutos para adaptarte. Mantén una intensidad moderada para evitar fatiga excesiva. Hídrate antes y después de la caminata. Si sientes mareos o debilidad, detente y considera un pequeño snack previo en el futuro. Consulta a un profesional si tienes alguna condición médica o dudas sobre si puedes caminar en ayunas sin ningún riesgo para tu salud.